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Un Experimento Genético convirtió a este hombre en un Oso Siberiano

Rusia. Campeón olímpico en lucha grecorromana, más de 110 kg., en 1988, 1992 y 1996. En cien años de Juegos Olímpicos, ningún campeón, antes de la aparición de Alexandre Karelin, tuvo el honor de ser por tres veces abanderado de su país. Cuando Viktor Kouznetsov,buscador de talentos deportivos, vio a Alexandre Karelin, en una de sus visitas rutinarias a la escuela, su imponente físico de 14 años (1,78 metros y 78 kilos), se dio cuenta que tenía ante él a un posible luchador de primer orden. Una vez terminado su crecimiento, Alexandre Karelin se convirtió en un atleta de potencia impresionante: 1,92 de estatura, 130 kilos de peso y una envergadura de más de dos metros.

Esto era una verdadera trampa para sus adversarios, este atleta completo que práctica el baloncesto y el esquí, es también capaz de levantar 190 kilos de peso, o correr 3 kilómetros en menos de once minutos. No es sorprendente que este campeón no haya conocido la derrota desde 1988.

Comienza a entrenarse dedicando tres sesiones de una hora y media a su preparación física y técnica con ejercicios de suelo, sin tiempos muertos ni de recuperación para mejorar su resistencia. Añade a esos trabajos forzados largas carreras y trabajo de musculación con pesas. Juegos de Seúl de 1988. En este torneo Alexandre Karelin masacró a sus rivales antes del límite de los seis minutos reglamentarios.





Tras un desgarro en un pectoral, producido en la semifinal de los Campeonatos de Europa de Budapest de 1996. A pesar de que le aconsejan guardar dos meses de reposo, la cercanía de los Juegos de Atlanta, que empezaban en cinco semanas, le hicieron comenzar a entrenar. Aún a pesar de no estar en plenas facultades barre uno tras otro a todos sus adversarios. Su último oponente en la final es el americano de origen iraní, Matt Ghaffari. Ante su público Ghaffari espera romper la leyenda de imbatibilidad de Karelin, pero al igual que en sus 21 combates precedentes, “Alejandro el Grande” domina a su rival a quién lleva al suelo balanceándolo por encima de su cabeza. Este movimiento le basta a Karelin para marcar un punto. En 1997 y 1998, gana el Campeonato Mundial, y éste último año consigue también el Campeonato de Europa. Ningún luchador desde Atenas en 1896, ha conseguido una proeza semejante en los Juegos Olímpicos.